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#HabitandoComunidad con Constanza Acevedo: una mujer que comparte saberes

Por: jgiraldod
Publicado el: Junio 2017
Retrato de mujer con saco púrpura y en la parte inferior de la imagen hay una barra que dice: habitando comunidad

Habitando Cultura en Comunidad vínculo 36 iniciativas de líderes de los barrios.

  • Habitando Cultura en Comunidad activó espacios públicos en 11 barrios ubicados en las localidades de Ciudad Bolívar y San Cristóbal.
  • En el primer ciclo de la escuela de liderazgo del proyecto Habitando se graduaron 124 líderes que se apropian del espacio público en los territorios con oportunidad.

Nombre: Constanza Acevedo

Edad: 51 años

Barrio Aguas Claras - Alto Fucha

Constanza es madre cabeza de hogar de cuatro hijos adultos: José Antonio de 34 años, Jonathan de 30, Carolina de 26 y Camila de 20. Su infancia y juventud transcurrió en el barrio 20 de Julio. Se casó a los 18 años y al poco tiempo se trasladó con su esposo Guillermo al barrio Aguas Claras donde compraron un terreno y fueron construyendo poco a poco su casa, que en este momento tiene tres pisos y en cada uno un apartamento. Uno alquilado, otro preparándose para la hija menor Camila que pronto tendrá su primer bebé y el otro donde habita Constanza y tiene su taller de lencería.

Su experiencia como líder comunitaria se inició cuando sus tres hijos estudiaban en la escuela de Aguas Claras y su niña pequeña estudiaba en uno de los 10 jardines  infantiles  del barrio manejados por madres comunitarias. En los jardines había cierto desorden con las minutas y con el cuidado adecuado de los niños y ella junto con otras mujeres de la comunidad se encargaron de organizar y hacer cumplir la minuta de alimentos y asesorar a las madres comunitarias para que la atención de los niños fuera más adecuada.  En esa época era la tesorera de la Asociación de Padres y manejaba el dinero de los mercados.

Cuenta la señora Constanza que la escuela era muy pequeña pues constaba de un solo salón y se enfrentaba en esa época a muchas problemáticas que luego fue conociendo en las reuniones de padres de familia.  Debido a su participación la postularon como delegada y con otra de las madres gestionaron la personería Jurídica de la escuela. Poco a poco con la gestión de la Asociación de Padres de Familia a la cual también pertenecía, la escuela  fue creciendo, se amplió a tres salones y la comunidad de padres y madres gestionó que  el Distrito les diera  el refrigerio a los niños y niñas  y luego el mercado que las madres administraban cocinando ellas mismas  los almuerzos de sus hijos. En esa época no trabajaba sino que vivía con su esposo que era el presidente de la Junta de Acción Comunal de Aguas Claras.  Muchas eran las reuniones que se hacían en su casa y ella fue aprendiendo y escuchando a su esposo y a la señora Lidia Garzón, actual presidenta, que en ese entonces era la secretaria,  cómo hacían el trabajo comunitario. Así aprendió a radicar cartas,  documentos,  y a saber a qué entidades dirigirse para velar por los derechos de sus vecinos.

Aprendió de resolución de conflictos en  la escuela de Aguas Claras cuando tuvo que expresar sus necesidades y las de sus hijos consiguiendo transformaciones importantes en las relaciones entre los estudiantes y los maestros. Para ella los niños son prioridad y siempre los ha defendido.

Durante un tiempo tuvo una miscelánea en el barrio hasta que se cansó y se fue de operaria a una empresa de aseo. Durante unas vacaciones comenzó a hacer cursos de maquina plana, muñequería, pantalones y lencería que fue lo que más le gustó y a lo que ahora se dedica.

Hizo un curso de sistemas y la ascendieron a supervisora en la empresa, donde se mantuvo durante doce años. Paralelamente hacía sus productos de lencería y los vendía entre los conocidos. Vivió la separación de su marido y eso la impulsó pues decidió permanecer más tiempo en su casa para atender a su madre enferma y a su hija menor. Aprendió hacer forros de lavadoras, sábanas, cortinas y otros productos.  Durante tres años se fue de Aguas Claras a vivir a Bosa y allí siguió su taller de lencería para sostener a su madre y a sus hijos.

En el 2014 decidió volver a su casa en Aguas Claras, donde había aprendido y en donde habían nacido sus hijos e impulsó la construcción del tercer piso de su casa. Se encontró entonces con Lidia Garzón actual presidenta de la JAC y quien reconoció en Constanza sus cualidades de líder comunitaria. Constanza la acompañó a reuniones y apoyó sus gestiones y en el tercer periodo de Lidia, Constanza  fue elegida como vicepresidenta. Ha estado presente en la lucha continua de su comunidad para conseguir el agua a través de mangueras que vienen desde El Delirio, mejorándose el suministro para varias cuadras del barrio.

En el proyecto Habitando: Cultura en Comunidad, Constanza se ha posicionado como una lideresa muy activa y generosa, compartiendo su conocimiento con otras mujeres del Alto Fucha que buscan el empoderamiento, Constanza ha reafirmado sus capacidades como facilitadora y como agente de cambio en su propia vida y en la vida de otras mujeres a través de la creatividad.  La Escuela de confección y lencería que ella misma propuso abrir dentro del proyecto ha sido una excusa para el encuentro comunitario en el cual un grupo de mujeres se reúnen para aprender, crear y construir comunidad en tanto que logran una autonomía económica con el trabajo de sus manos.  El impulso de Constanza y el amor con que comparte lo que sabe le han hecho ganar el afecto y la admiración que le tienen las personas en su barrio.